Posteado por: dollyhaze | enero 25, 2008

Oralidad, escritura e hipermedios

La oralidad es una forma comunicativa que va desde el grito de un recién nacido hasta el diálogo generado entre amigos. Existen dos clases de oralidad: La primaria, que se refiere a las culturas que sólo la poseen a ella para comunicarse y que permite una activación de la memoria. Y la oralidad secundaria, ésta es la que manejan culturas avanzadas que poseen escritura, y se ha convertido en soporte de la memoria. Es de gran interés el estudio de la oralidad efectuado por Walter J. Ong, “Algunas psicodinámicas de la oralidad”, en W. J. Ong [1982], Orality and Literacy. The technologizing of the Word. Así como las palabras de E. A. Havelock [1986], La musa aprende a escribir. Reflexiones sobre oralidad y escritura desde la Antigüedad hasta el presente.

La escritura es un sistema de representación gráfica de una lengua, por medio de signos grabados o dibujados sobre un soporte. Es un método de intercomunicación humana que se realiza por medio de signos visuales que constituyen un sistema. La escritura ha evolucionado a través del tiempo. Fundamentalmente ha sido de dos maneras:

  • Ideográficamente: cuando se expresan las ideas.
  • Fonéticamente: cuando se representan los sonidos.

En cuanto a los hipermedios, primero debemos definir el concepto de “medios” (media en inglés) y después el de “hipertexto”. Pues bien, “media” es la más básica tecnología de comunicación y almacenamiento de información, incluye a los lenguajes humanos como la música, la pintura y el cine. Hipertexto es un término usado para indicar las conexiones entre los documentos de naturaleza textual e hipermedios se refiere a la conexión entre los documentos de diversos tipos de medios [Dale, 1997]. El texto, los gráficos, el audio y el video pueden ahora estar en vivo de forma unificada, respondiendo a las nuevas necesidades que tenemos con las diferentes formas de expresar la información [Nelson, 1987].

REFERENCIAS:

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Responses

  1. Es necesario plantear por qué el mundo erudito tuvo que volver a despertar el carácter oral del lenguaje. Parecería ineludiblemente obvio que el lenguaje es un fenómeno oral. Dondequiera que haya seres humanos, tendrán un lenguaje, y en cada caso uno que existe básicamente como hablado y oído en el mundo del sonido. En todos los maravillosos mundos que descubre la escritura, todavía les es inherente y en ellos vive la palabra hablada. Todos los textos escritos tienen que estar relacionados de alguna manera, directa o indirectamente, con el mundo del sonido, el ambiente natural del lenguaje, para transmitir sus significados. Podemos llamar a la escritura un “sistema secundario de modelado”, que depende de un sistema primario anterior: la lengua hablada. La expresión oral es capaz de existir, y casi siempre ha existido, sin ninguna escritura en absoluto; empero, nunca ha habido escritura sin oralidad.
    Pero lamentablemente se ha tendido a considerar las creaciones orales como variantes de las producciones escritas; o bien como indignas del mundo especializado serio.
    Salvo en las décadas recientes, los estudios lingüísticos se concentraron en los textos escritos antes que en la oralidad por una razón que resulta fácil comprender: la relación del estudio mismo con la escritura. Todo pensamiento, incluso el de las culturas orales primarias, es hasta cierto punto analítico pero el examen abstractamente explicativo, ordenador y consecutivo de fenómenos o verdades reconocidas resulta imposible sin la escritura y la lectura. Los seres humanos de las culturas orales primarias, aquellas que no conocen la escritura en ninguna forma, aprenden mucho, poseen y practican gran sabiduría, pero no estudian.
    Cuando el estudio se hace posible con la incorporación de la escritura, a menudo una de las primeras cosas que examinan los que saben leer es la lengua misma y sus usos. Por ejemplo, la retórica en esencia se refería al discurso oral, aunque siendo un “arte” o ciencia sistematizado o reflexivo, la retórica era y tuvo que ser un producto de la escritura. Después de pronunciar el discurso, no quedaba nada de él para el análisis. Lo que se empleaba para el “estudio” tenía que ser el texto de los discursos que se habían puesto por escrito, comúnmente después de su declamación y por lo regular mucho más tarde.
    La concentración de los especialistas en los textos tuvo consecuencias ideológicas. Con frecuencia prosiguieron a suponer que la articulación verbal oral era en esencia idéntica a la expresión verbal escrita con la que normalmente trabajaban, y que las formas artísticas orales en el fondo sólo eran textos, salvo en el hecho de que no estaban asentadas por escrito. Tenemos un término como “literatura”, que básicamente significa “escritos” para cubrir un cuerpo dado de material escrito pero no contamos con ninguna palabra o concepto similarmente satisfactoria para referirnos a una herencia meramente oral.
    Ong llama “oralidad primaria” a la oralidad de una cultura que carece de todo conocimiento de la escritura o de la impresión. Es “primaria” por el contraste con la “oralidad secundaria” de la actual cultura de alta tecnología, en la cual se mantiene una nueva oralidad mediante el teléfono, la radio, la televisión y otros aparatos electrónicos para que su existencia y funcionamiento dependen de la escritura y la impresión.
    La escritura hace que las “palabras” parezcan semejantes a las cosas porque concebimos las palabras como marcas visibles que señalan las palabras a los decodificadores: podemos ver y tocar tales “palabras” inscritas en textos y libros. Las palabras escritas constituyen remanentes. La tradición oral no posee este carácter de permanencia.
    Aunque las palabras están fundadas en el habla oral, la escritura las encierra tiránicamente para siempre en el campo visual. Una persona que ha aprendido a leer no puede recuperar plenamente el sentido de lo que la palabra significa para la gente que sólo se comunica de manera oral.
    Por ello el término “literatura oral” es monstruoso. Hablar de “literatura oral” es semejante a decir “escritura oral”. No es lógico. No es posible describir un fenómeno primario comenzando con otro secundario posterior y reducir poco a poco las diferencias sin producir una deformación grave e inoperante.

  2. jum es verdad esoo

  3. Es muy importante hacer claridad sobre las distintas facetas de la oralidad. ahora me pregunto ¿que pasa con el mito de la oralidad de los afro?


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